La Prensa
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No se si serán estas las portadas de los periódicos de mañana, pero, podrían ser.



Ella y dos gatos
Ella y dos gatos





Ante la entonces cercana percepción de que el mismo cuchillo con que partía el pan, le podía afeitar el gaznate, decidió cambiar de ocupación. Mi amigo el traga sables, mutó en lanzador de puñales. Gracias a su verbo adulador y pasajero, consiguió que varias, para asombró de todos, le siguieran abiertas de piernas, y brazos, a oír silbar sus cuchillos junto a sus mejillas, mientras esperaban, con la inocencia y suciedad necesaria formando una equis carnal, contra la agujereada puerta de la buhardilla. El rigor de las caprichosas dioptrías, por supuesto, le ocasionó mas de un disgusto amoroso, y desistió. Entre tragar fuego, y ser bombero torero finalmente decidió convertirse en bombero, a secas. Su pasión por el espectáculo, había llegado a su punto final.

Aquella noche, mientras discurría sobre el gran dilema ético de cuál era orden correcto de aliñar una ensalada, un olor a humo llego a mi paladar. Algo contrariado por la situación de ver como unas llamas devoraban mi sofá y se comenzaban a merendar la alfombra, decidí sorprendentemente llamar a los bomberos. Pero en un instante de lucidez y frialdad ante la adversidad, recordé a mi amigo bombero, y decidí llamarle a él.

Unos libros, y alguna vieja foto se habían unido a la fiesta. Mi amigo bombero, me recomendó que mantuviera la calma, y que como iba a tardar un poco, hiciera algo para mantener la mente ocupada. Pensé en releer Guerra y Paz, pero como estaba ardiendo, decidí sentarme entre las macetas del balcón y esperar. Mis pies descalzos colgaban del alféizar. Ella puso su cara en mi regazo y juntos esperamos y miramos los tejados.

En el tejado de enfrente nos observaban y se observaban, dos gatos habituales de mi balcón. Los dos pardos. Ambos nos fijamos en ellos. -Cómo son los gatos- dije. Ella no me contestó y volvió la mirada hacia el ardiente salón. Yo seguí mirándolos. Uno de ellos se hacía el tigre y cuando empezaron a dirimir sus diferencias, ya sin reparar en nosotros, se arañaron hasta con la cola. Yo sabía que a Ella no le gustaban los gatos, traer un gato a casa sería como convencer a un ratón de que un gato negro da buena suerte. La pelea continuaba apasionada, y aunque no estaba a favor de ninguno, sabía que no quería que ganara el pardo. Mi problema era el fuego. Si fueran los ratones mi problema, sí necesitaría un gato que los cazara, pero no de cualquier color. De todas formas, ella podía estar tranquila. Cuando sonó el timbre los gatos ya no estaban, y yo camine hacia la puerta.

Mi amigo bombero estaba en la puerta y me miraba extrañado, -¿Dónde está el fuego?, Eso no es nada...- me dijo. Ante mi asombro no vi el fuego, y Tolstoi parecía intacto. Tomamos una cerveza y le hablé de los gatos, intentando olvidar eso que creía haber visto. -¿Sabes? los gatos no nos acarician, se acarician contra nosotros.-, me contestó, después de oír mi historia felina, para continuar diciendo, - Voy a cambiar de empleo. Con la experiencia que tengo tragando sables, lanzando cuchillos, y apagando fuegos... creo que puedo hacer otras cosas -. Haciendo que no le había escuchado le pregunté: - Entonces, ¿Qué diferencia hay entre un mentiroso y un gato?-, tras una pausa me contestó: -Que el gato tiene nueve vidas-. En ese momento supe, a qué se quería dedicar. Quería ser, candidato a algo. Como los gatos del tejado. Y tenía la experiencia necesaria.

Cuando terminó su cerveza se despidió y se fue. Poco después, Ella al oír el ruido de mis llaves, levantó sus orejas sabiendo que era hora de su paseo. Ya en la calle, algo raro me ocurrió. No recordaba el nombre de mi fiel mascota, y me di un plazo para recordarlo. Hoy, sólo me restan trece días.

Unas horas después me di cuenta de que mi amigo, hacía días que ejercía de candidato, porque por supuesto, mi casa, ardió. O quizás, fui yo quien ardió.

Branford Marsalis
Branford Marsalis





"Cuatro millones doscientos setenta y cuatro mil cuatrocientos treinta y dos, cuatro millones doscientos setenta y cuatro mil cuatrocientos treinta y tres, cuatro millones doscientos setenta y cuatro mil cuatrocientos treinta y cuatro, cuatro millones doscientos seten... cuatr.... eh... ¿eh?... UNO."





Esta es una nueva sección dedicada a la música. Pero no a toda la música. Unicamente a esa que es capaz de hacer que pasemos, de medir la vida por el número de respiraciones que realizamos, en forma de años, lustros, décadas... a medirla por el número de cosas que nos hacen perder la respiración.

Sí, el del Saxo es Denzel Washington. Y el trompetista es Wesley Snipes. Las imágenes corresponden a la película de Spike Lee Mo'Better Blues (1990), en la que junto a los ya mencionados, aparecen el propio Lee, Samuel L. Jackson, y John Turturro. Por supuesto no son ellos realmente quienes interpretan el tema, la interpretación real, corre a cargo del Branford Marsalis Quintet. (Branford Marsalis Saxo, Terence Blanchard Trompeta, Jeff "Tain" Watts Bateria (es el único que aparece en el video) Kenny Kirkland Bajo, y Robert Hurst Piano).

On The Road Again

On The Road Again






Bonita canción escribió Willie Nelson con este título. No esta dentro de mis pretensiones que este escrito, igual titulado, esté a la altura de la canción, pero me pareció imposible encontrar un título mejor. Y es que, estamos de nuevo en la carretera.

En ocasiones, en contadas ocasiones, cuando la carretera está tan repleta que apenas se vislumbra la ansiada posibilidad de avanzar unos metros, es mejor parar en el arcén, y disfrutar, sin emoción, del espectáculo. Puedo presumir, de haber escogido el mejor trocito de cuneta, para este, mi descanso periódico, transitorio y reversible... como un sueño.

La carretera dió espectáculo gracias a que puede llegar a enloquecer a sus abnegados habitantes. Aquel tipo, cartesiano y como no, dubitativo, llegó a creer que había que organizar concursos de cosquillas para cazar a los malos. Demostrando con ello, que era torpe como racionalista y como cartesiano. Convirtiéndose en un tipo dudoso mas que dubitativo, si es que antes ya, no lo era.

Incluso párrocos con rango de coronel, misericordiosos todos ellos, decidieron empujar a uno de los coches, entre supuestas jaculatorias dirigidas a todos los habitantes de esta mi carretera, que se dieran por aludidos. Días después, no sé porqué, decían de la forma mas enervada que puede estar un hombre de Dios, y persistentemente, que lo suyo no era empujar coches, y que nunca habían empujado ninguno. Aunque todos lo vimos, y a la gran mayoría nos importó lo mismo que el himno ese, que como en el cuento, se convirtió en una calabaza.

No terminó aquí el desvarío asfáltico, pues dejando sus coches al ralentí, un fulano y una tipa intentaron entrar por la fuerza y untados en mantequilla, en el coche que aunque todos veíamos que sí, no era empujado por los gentiles capellanes púrpura. Ella, altiva, volvió a su coche. Él, fingió seguir a pie, para finalmente abrir la puerta de su vehículo y sin hacer ruido, volver a su posición original. Sólo uno de ellos, logró lo que quería. Y es que hay filtros que sólo dejan pasar la nicotina, pensé.

El piloto de este codiciado coche, tenía a su par a otro conductor que vestía de pana y trenca. Ambos, ansiosos por avanzar, ofrecían favores, mercaderías o cualquier cosa que se les ocurriese a los habitantes de mi cachito de carretera, a cambio de que empujaran su coche y no el del otro. El uno ofrecía dinero, el otro prometía que no volvería a haber atascos pues habría muchos menos coches extranjeros si le empujaban, agua para todos y hasta incluso que llenaría de árboles las cunetas....

Mientras continuaba la puja, sonó un fuerte crack... hubo un golpe. Unos tipos que se habían bajado provocaron un accidente, grande para uno, y normal para el otro... la discusión siguió, y seguro aún sigue. Yo, infectado por el grave desencanto, estoy en la carretera de nuevo.

Tengo la tranquilidad que me da el saber, que casi todo es periódico, transitorio y reversible. Como un sueño. O una pesadilla.

"On the road again" , para los que acaban en alguna cuneta de forma periódica, transitoria y reversible. O hasta dormidos.

El Glamour, Ha Vuelto A La Ciudad

"El perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Ramírez, se lo ha cortado". Ya no. A Nicolas Sarkozy, ya no le preocupa no poder pronunciar en perfecto castellano castizo, este popular refrán español. La causa de este desagravio, no es otra que una hermosa mujer. El tipo es así de raro, de repente se encama con una modelo, nada mas y nada menos que en Eurodisney, y olvida las cosas realmente importantes.

Lo mismo le pasa al Principe. Lo único que le diferencia de nosotros, los comunes mortales, es que no necesita estar borracho para sentirse el Rey. Ultimamente, como decía Ismael Serrano, anda algo perdido, le han vencido viejos fantasmas, nuevas rutinas... los telediarios de la Sexta, y mas en concreto sus presentadoras, le hunden en la mas profunda melancolía. No hace mas que pensar y decirse para sus adentros, -Me tenía que haber esperado un poco...-

Esperado un poco... La civilización, lleva esperando toda la historia de nuestra era la resolución de una controversia milenaria. Los pensadores de todas las épocas lo han abordado sin exito aparente. Polícleto, Fidias, Miguel Angel, Leonardo, Durero... auténticos genios. En la actualidad, ese honor corresponde a Miguel Bosé, Pilar Bardem... y por fin lo han resuelto, el canon es oficial. Yo creo que el canon esta perfectamente justificado, ¿saben lo que ha tenido que hacer Miguel Bosé para su último trabajo? ¡HA TENIDO QUE TATUARSE LA CARA DE ANA TORROJA EN EL TORSO!, ademas de la de Alaska, y Rosa Leon (la del ratontonton), entre otras, ¡Por los clavos de Cristo!. Esto amiguitos, vale un dinero, merece una compensación. Ademas, ¿a que no saben el lado bueno? Aunque nos convirtamos en unos autenticos hijos de puta, ¡Estamos canonizados hagamos lo que hagamos!

Estos tres precedentes van a marcar el inicio de año. Mariano Rajoy, siguiendo el progresista ejemplo de Sarkozy y de cara a las próximas elecciones, ha hecho su primera aparicion pública con María Gimenez (esa que es tan guapa y tan lista, esa que merece un principe, un dentista...), en unos coches de choque de Moratalaz. Millones de españoles serán reyes etílicos en la noche del treinta y uno. Y yo, que ya estoy canonizado, como todos ustedes, voy a sacarle rendimiento, y la sangre si puedo al Futuro Blogero.

¿Cuántas veces dicee que utilizó la frase, Futuro Bloguero? Esto tiene valor probatorio, ¿no? ¿Alguien tiene el teléfono de Teddy Bautista? Sería de gran ayuda.

Hou, Hou, Hou

Tenía la esperanza de que los dos cartones de Winston con que pagué al maldito niño de San Ildefonso por decir mi numero surtieran efecto. Pero, ¡maldita sea!, ¿cómo puede engañarme un niño con voz angelical y mirada perdida? Si existe la justicia en el Universo, espero que se dedique a recoger basura en el infierno. Lo digo sin acritud, claro.

Bueno, un villancico, y hasta el año que viene. A ver si de una vez consigo vivir estas apasionantes fechas desde otro continente. O mejor, desde otro hemisferio.





(No puedo asegurar que el video no haya sido realizado por las Juventudes del PP, ni por las del PSOE. Ya conocen ese afán por apropiarse de los símbolos, o exaltarlos. Sea quien sea el autor yo estoy totalmente de acuerdo. Y es que aunque nos pese, estamos en una monarquía parlamentaria, y es que hay que respetar. )

 

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